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Los abejorros viven en colonias durante la época de floración que generalmente no dura más que tres o cuatro meses. En este periodo, se produce toda la evolución de la colonia, empezando con un solo individuo, la reina, y terminando con la muerte de centenares de abejorros que finalmente han formado la población de la colmena.
En cuanto empieza la primera floración en invierno o primavera, se despiertan las reinas después de su solitaria hibernación e inician su búsqueda a un sitio adecuado para iniciar la colonia. Bombus terrestris suele alojarse en huecos en el suelo, muchas veces aprovechando viejas madrigueras de ratoncillos. Posteriormente, la reina sale al exterior para recolectar alimento. Para la miel moldea una copa de cera, suficientemente grande para almacenar la cantidad necesaria para su propio consumo. Con el polen forma una pelotilla del tamaño de un garbanzo, que luego cubre con una capa de cera. En esta cera, la reina también construye las primeras celdas pequeñas, y deposita hasta 8 huevos en cada una de ellas. La reina se reposa sobre las celdas con el cuerpo totalmente extendida, literalmente empollando su cría con su alta temperatura corporal. Las larvas encuentran comida en la pelota de polen sobre la cual están situadas. Tres semanas después de la primera puesta de huevos emergen las primeras obreras adultas. Estas obreras enseguida asumirán las tareas domésticas y sólo algunas saldrán en vuelos de recolección. Después, la reina ya no viaja al exterior, y se limita a poner huevos y empollarlos. Las obreras se encargarán de agrandar y aislar la estructura de cera y de alimentar a las larvas con miel y polen. En las primeras dos semanas emergen unas decenas de obreras, seguidas por un crecimiento exponencial de la población. En total, el número de obreras puede llegar a unos centenares. Después de un cierto tiempo ya no emergen más obreras, sino las nuevas reinas y los machos, denominados zánganos. La vieja reina generalmente se muere en esa época. Los zánganos quedan solamente unos días en la colmena para después abandonarla para siempre. Las reinas jóvenes son idénticas a las obreras, pero mucho más grandes. En la primera semana después de emerger, las reinas se alimentan de las reservas de polen y miel que encuentran almacenadas en el nido. Así pueden formar una gruesa capa de grasa corporal, imprescindible para sobrevivir la larga época de hibernación solitaria. Pronto, las reinas jóvenes salen de la colmena para su vuelo nupcial. Pueden almacenar el esperma que reciben durante la cópula en un pequeño órgano, la espermateca, desde donde pueden fertilizar los huevos que ponen en todo el ciclo del año siguiente. Posteriormente, también las jóvenes reinas abandonan la colmena maternal para siempre, para buscar un escondite donde hibernarán en total letargo. La salida de las jóvenes reinas marca el final de la sociedad de los abejorros en la colonia. Casi de un día a otro, las obreras dejan de recolectar alimento, y abandonan las últimas larvas y pupas, descuidándolas totalmente. Las obreras se mueren, y otros organismos toman posesión del nido: los carroñeros como las larvas de moscas y escarabajos, ácaros y hongos... A partir de este momento, la vida de los abejorros está totalmente paralizada hasta que de nuevo empieza la primera floración en invierno o primavera.
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